
Los trabajos que el INAH delegación Tabasco ha realizado en el histórico templo de Santo Domingo de Guzmán, dejan entrever la remodelación y restauración de la parte interior del templo en su totalidad
La majestuosidad y gran mística del ex Convento de Santo Domingo de Guzmán brillan este día en todo su esplendor debido a las recientes restauraciones que ha recibido por parte del INAH.
Los trabajos que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) delegación Tabasco ha realizado en el histórico templo de Santo Domingo de Guzmán dejan entrever la remodelación y restauración de la parte interior del templo en su totalidad, destacándose el realce en los acabados del Altar Mayor, cuidando en todo momento las características originales de esta arquitectura.
El proceso de restauración que inició en septiembre del año pasado y que culminó a principios de este año, llamando la atención de propios y extraños al observar la elaboración de ‘masilla’, la cual es una mezcla de agua de arroyo, cal química y nopal natural, ingredientes que bajo un cuidadoso tratamiento y mezclado, propician el material idóneo para empastar las estructuras del templo, sin dañar el material original, resaltando sus formas y brindando un aspecto más acorde al estilo del mismo.
Masilla, que ha cubierto, prácticamente en su totalidad, el interior de este templo sin pasar por alto los altares, ventanas y puertas, que también han sido restauradas en gran medida, resaltando las figuras de las Flores de Liz, además de algunos detalles exteriores como marcos y formas que adornan este histórico inmueble.
Dicha masilla brinda de manera natural un aspecto arenoso y de color crema, que al ser colocada en las paredes y ventanas del templo hace un contraste acorde al color rojo óxido que siempre ha prevalecido en la fachada de este inmueble que se erige como el principal ícono de la Tierra del Tigre en Oxolotán.
dmg
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