
Vale la pena revisar con lupa la primera entrevista concedida aquí en su tierra por Andrés Manuel López Obrador luego de su derrota del primero de julio; porque en la charla en la que patentizó sentimientos encontrados por obvias circunstancias, tuvo el cuidado de esclarecer su papel en la próxima administración estatal.
Por principio de cuentas ofreció no recomendar a nadie a cargo alguno, mucho menos estar de tutor de Arturo Núñez del que dijo, fue lo mejor que le pudo pasar a Tabasco. Y muy a tiempo aprovecho para hacer una llamada de atención a las tribus que ya querían presionar y pujar por cargos políticos.
“Quien esté pensando en los intereses personales o de grupo se quedará en la orilla, porque nadie puede estar por encima de la voluntad de los tabasqueños”, precisó el famoso Peje metiendo un fuerte calambre a todos aquellos que acostumbran a utilizar la cantaleta de “es que lo manda el licenciado”, con la que Octavio Romero y Alberto Pérez Mendoza, por ejemplo, han transado posiciones y negocios a granel durante años.
Lo anterior le abre pues un margen de maniobra claro al gobernador electo quien ya adelantó que su gabinete se hará público hasta el último mes del año. Con esta sacudida al oportunismo y agandalle de algunos, Núñez podrá caminar varias semanas enfocado en la organización y proyección de programas que habrá de poner en marcha para intentar la tan anhelada transformación.
“Es mucha la destrucción en todos los sectores, se cuenta con un buen conductor que es una gente honesta, tiene experiencia política y no tiene cola que le pisen por tanto, no debe haber ningún interés mezquino que impida, limite u obstaculice la gran obra de reconstrucción de nuestro querido Tabasco”, advirtió el tepetiteco al tiempo de insistir en que “Arturo es una gente con principios que no aceptará un trato de subordinación; él va a tener sólo un amo: el pueblo de Tabasco, que quede claro eso, y quien no lo entienda así, se quedará fuera de este proceso”.
A ver si le hacen caso.
Pancho se equivoca
Está claro que la civilidad política, educación cívica y responsabilidad social no va a nacer entre los tabasqueños por acto de magia. Que el hecho de que el PRD sea gobierno y el PRI oposición supone recorrer un largo y sinuoso camino en donde las partes tendrán que aprender el nuevo papel que les corresponde. Que la reconciliación que tanto se pregona tiene que venir primeramente del seno de los partidos y personajes hacia la sociedad, no a la inversa.
Y que mientras se mantengan los jaloneos, golpes de bajos y guerra sucia continúen nadie podrá avanzar. Que mientras haya quien rechace ocupar la condición que le toca seguirán habiendo problemas y que poco se podrá avanzar. Esto porque ya hay quienes como el todavía dirigente estatal del PRI, Francisco Herrera León sigue sin emprender el trabajo de análisis que tanta falta le hace al tricolor.
Ahí está un Luis Felipe Graham Zapata quien dice no haber sido convocado para revisar y analizar las causas de la derrota electoral como parte de un ejercicio de reflexión interno.
“No he platicado con en el presidente actual del partido, no he sido convocado a ninguna reunión y yo creo que nadie ha sido convocado ninguna reunión. De entrada creo que ahí estamos fallando”, reprochó
“Yo no tengo nada con Pancho Herrera en lo personal, pero debe haber cambio, definitivamente debe de haber cambio”, exigió.
Por otro lado hay tanto descontrol y falta de liderazgo, que hasta José Luis Palomo personaje de muy bajo perfil con 300 firmitas quiere destituir al buen Freddy Chablé para asumir la dirigencia municipal, Chablé Torrano es un hombre respetado e institucional. Primero, el tal Palomo deber analizar que el efecto Peje por segunda ocasión afectó las aspiraciones de Luis Felipe Graham y que Fredy Chable, no es el culpable, la derrota fue multifactorial, si se trata de culpara a alguien todos los priistas comparten el fracaso.
selvatab_jaguar@hotmail.com
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