
A una semana de haberse efectuado el primer debate entre los cuatro candidatos me parece pertinente inquirir acerca de la utilidad del encuentro. A lo largo de estos días, el asunto ha devenido inevitablemente en conversación en casi todas mis interacciones con amigos, familiares y colegas. A pesar de que evidentemente existe una diversidad de opiniones sobre los candidatos, la edecán y el intercambio de acusaciones, he encontrado varias coincidencias: la inmensa mayoría concuerda en que tanto por el formato como por la actitud de los participantes, el debate no produjo los resultados que eran esperados. La mayoría se siente molesta por la forma en la que los tres candidatos con posibilidades de ganar se enfrascaron en descalificaciones y golpes de todo tipo. La gran mayoría considera, asimismo, que es urgente modificar el formato del debate; de lo contrario, coinciden, el segundo resultará ser un enfrentamiento tan vergonzoso e inútil como este primero.
¿De verdad, me pregunto ante la amplitud de la frustración, el debate resultó inútil? Desde un punto de vista estricto, efectivamente el encuentro dejó mucho que desear. El debate debería haber servido para conocer a fondo los diagnósticos de los candidatos sobre la situación que vive el país y sus propuestas de solución. El formato, las restricciones de tiempo y el interés de los participantes por atacar rivales en vez de concentrarse en el discurso propio evitaron que el objetivo informativo se cumpliera. Sin embargo, el debate produjo resultados que han impactado la forma de percibir a los candidatos: Quadri fue escuchado y reconocido como el único que se ocupó de analizar problemas y plantear propuestas de solución; un buen porcentaje de seguidores de Josefina se decepcionó de su acartonamiento e inhabilidad para manejar el escenario y decidió abandonarla así sea momentáneamente: electores indecisos y migrantes se sintieron atraídos por el retorno del Andrés Manuel beligerante y han decidido apoyarlo a pesar de que, en mi opinión, su participación fue pobre y a ratos bochornosa. Por su parte, Peña Nieto consolidó la imagen que ha sostenido desde tiempo atrás: la de un político creado por los medios con las habilidades necesarias para llegarle a un público que requiere un producto como el que él ofrece. Desde esa perspectiva, pues, el debate fue útil para tres de los candidatos, no para la candidata oficial.
Pero más allá de esta utilidad electoral, creo que el debate fue también útil por tres razones: a) expuso el sinsentido de estos debates y, probablemente, de la idea misma de debate; b) se convirtió en una evidencia más, muy dura por cierto, de la lógica del espectáculo y la pobreza analítica que gobierna la cobertura mediática de la política; c) la pobreza de la política y los políticos.
Créame: el segundo debate no nos producirá resultados diferentes, así le modifiquen de raíz el formato. Me parece que no tiene sentido que los candidatos debatan entre sí. Me parecería más rico que cada uno de ellos se sentara frente a un panel de expertos (académicos, empresarios, líderes sociales) a exponer su diagnóstico del país y a discutir con ellos sus diferentes propuestas concretas. Sin sus contrincantes enfrente y sin necesidad de defenderse de golpes políticos. Discutir con apoyo de asesores y con datos duros sobre los problemas nacionales, sus posibles soluciones y consecuencias económicas, políticas y sociales. Esto nos permitiría a los electores conocer a fondo el conocimiento que los candidatos tienen de la problemática nacional, su capacidad de análisis, la calidad de la información que manejan él y su equipo, así como de su capacidad para asumir compromisos y enfrentar consecuencias disfuncionales. A todos los candidatos se les hace fácil prometer políticas públicas que aseguren el crecimiento económico. Pero ¿son viables? ¿qué costos tendrían? ¿a quiénes beneficiaría y a quiénes perjudicaría? No habría necesidad de confrontarlos. Lo que necesitamos es escucharlos, conocerlos a fondo. En debate conoceremos su capacidad de ataque y de absorción de castigo pero no sus habilidades para gobernar. Así pues, los ciudadanos debemos exigir no modificaciones al formato del debate, sino su desaparición y la creación de espacios diferentes de encuentro entre los candidatos y los ciudadanos.
Los medios reportaron, asombrosamente, dos cosas; que los ataques habían ganado a las propuestas y el interés morboso que desató entre los televidentes y usuarios de las redes sociales el escote de la edecán que repartió los sobres a los candidatos. Los medios, pues, se condujeron una vez más en estricto apego al guión del espectáculo. Ningún medio creó una nota que, en mi opinión, fuera lo más apegada a lo que en el foro sucedió: Quadri propuso y los otros tres se atacaron. A pesar de que todos los reportes mediáticos reconocieron que Gabriel fue el único que continuamente se ocupó de responder a las preguntas con análisis y proyectos, se ocuparon de destacar el comportamiento de los otros tres candidatos para dejar como información de interés secundario la participación del candidato de Panal. Adicionalmente, todos los analistas que revisaron el debate se preocuparon más por identificar a un vencedor del debate que por detenerse a analizar a fondo las diferentes propuestas que se hicieron en él. Ciertamente el debate no resultó ser informativo, pero los medios no contribuyeron a convertirlo en tal.
Finalmente, el debate expuso la pobreza de la política. Quadri pudo proponer y nadie lo atacó simplemente porque no tiene posibilidad alguna de ganar. Está allí para permitirle a Elba Esther sobrevivir y puede darse por hecho que ya lo ha conseguido. Si hubiera tenido alguna posibilidad de por lo menos ser competidor serio, habría caído, irremediablemente, en el juego de la guerra sucia, al igual que sus tres contrincantes. Por otra parte, Peña Nieto, Josefina y Andrés Manuel quedaron exhibidos como políticos mediocres y limitados. Resultó inevitable sufrir durante el debate. ¿Cuál de los tres, me preguntaba a cada instante, podrá hacer frente a la crisis que vivimos y la que viene en camino? Ninguno, era mi respuesta.
Esas son las enseñanzas que el debate me dejó.
Twitter: @jacalless
asl
Enviando los datos, por favor, espere...
Dr. Humberto Muñoz Perez MAY 14, 17:43
Tu articulo es excelentisimo, es la realidad, fue lo que vio todo mexico, no sabes a quien irle de verdad. SOY EL HERMANO DE VICTOR MANUEL, gran amigo tuyo que estudio contigo en el CUT. Victor esta ahora en villahermosa, en la casa de siempre en 27 de febrero, el siempre se ha expresado muy bien de ti, sobre todo de tu gran capacidad intelectual que la demostraste desde la prepa. El cel. de victor es: 9987348343 y el de la casa es 3-15-14-56..Le va a dar gusto platicar contigo despues de tantos años. Aqui entre nos ha victor no le ha ido bien en algunos aspectos de su vida y ahora esta sin trabajo. Por mi parte gracias a dios pude a hacer dos especialidades medico internista y nefrologo y ejerzo en villahermosa, sector salud que esta de la chingada y la clinica santa cruz. Un abrazo.