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COLUMNA

Alí, de menos a más; Núñez, de más a menos

EN EL caso de Jesús Alí, podrán decir lo que sea, pero lo cierto es que hoy su candidatura está más fortalecida, unificada y blindada legalmente que cuando surgió en enero, muy cuestionada después de una intensa y ríspida negociación en el CEN tricolor.


EN AQUÉL momento la crisis interna del partido era enorme, con fuerzas políticas priístas presionando a los demás precandidatos, en particular Graham, a romper con el PRI, Peña y Alí, y sólo Mayans defendía abiertamente las decisiones del CEN.


EN EL caso del equipo interno de Alí, no les había caído el veinte de que la victoria se construye con sumas y no con restas, y había innumerables quejas de la cerrazón e incluso soberbia que proyectaban, todo lo cual abonaba aún más a la molestia interna.


EN ESE momento, todos dudaban de la capacidad de Jesús Alí de despuntar en las encuestas contra su exjefe, Núñez, quién por su lado estaba más que complacido que hubieran descarrilado a Mayans.


PERO ahora, a días de arrancar la campaña estatal, las cosas son muy distintas, porque ya todos los precandidatos a la gubernatura están sumados plenamente con Jesús Alí, empezando por Graham y Mayans, pero también Gina y Pancho Herrera, y en una de esas hasta hará lo propio Evaristo.


TAMBIÉN todos los grupos políticos priístas que se manifestaron inconformes con la designación de Alí ahora lo respaldan plenamente, como andradistas, madracistas, granieristas, prieguistas, y si bien no se niega que ciertos personajes de estas corrientes están con Núñez, son la excepción.


TODAS las corrientes priístas, empezando por sus cabezas, están con Chucho Alí, lo que también se refleja en la conformación del equipo de campaña, que ha sido reforzado con operadores de todo tipo, no solo chuchistas, con lo cual es fácil encontrar a alguien cercano al candidato priísta para acercarse con él.


ASÍ, podemos concluir que la campaña de Chucho Alí ha venido de menos a más, y después de haber surgido en medio de una gran crisis de legitimidad, ahora una abrumadora mayoría de sectores priístas, organizaciones y corrientes están trabajando para el triunfo del exedil.


EL CASO de Núñez es inverso, porque su candidatura ha venido de más a menos, ya que a diferencia del traumático proceso tricolor, su unción como candidato gubernamental se registró en un marco de gran unidad, legitimidad y oficio político.


EL HECHO que los dos precandidatos perdedores, Adán Augusto y Oscar Cantón hayan inmediatamente reconocido el resultado de la encuesta que daban a Núñez como ganador, fue un verdadero ejemplo de que los perredistas tenían altura de miras para buscar ganar la gubernatura con un candidato experimentado y con oficio.


EN AQUEL momento medios y periodistas, actores políticos y corrientes priístas así como de la sociedad civil, veían con muy buenos ojos la llamada “alternancia” de Núñez, que ofrecía no sólo un cambio por cambio, sino un mejoramiento de las cosas como las hacía el tricolor, que en ese momento era un caos.


LOS perredistas, con gran orgullo, decían frases como que “nunca antes estaba tan cerca el triunfo electoral como ahora”, por lo cual era necesario privilegiar la unidad partidista sobre todas las cosas, y sorprendentemente, aquél discurso parecía ser realidad.


SIN EMBARGO, todo empezó a complicarse al llegar el momento de seleccionar candidatos al senado y diputaciones federales, donde no todos salieron contentos, pero hizo implosión cuando le llegó el turno a las alcaldías y diputaciones locales.


ELLO fue así porque al ver los aspirantes perredistas los exitosos ejemplos de AMLO y Núñez, empezaron a exigir encuestas serias como método de selección, pero al final resultó que todos fueron burlados porque prevaleció el criterio de tribus para elegir abanderados, siendo el ganón Juan Manuel Fócil.


ANTE la inconformidad, los perredistas confiaron que los buenos oficios políticos de Núñez podrían destrabar el conflicto, pero sucedió que Arturo prefirió no entrometerse con las designaciones de Fócil, decisión que al final le está saliendo muy cara, porque pareciera que el senador desprecia a los militantes perredistas e incluso está peleado con su propio partido.


AHORA dicen los perredistas, empezando por el propio Núñez, que si no se logran unificar y superar las inconformidades, la victoria está en grave riesgo, lo que es un discurso muy distinto al que decían los mismos negriamarillos en enero.


ADEMÁS, Núñez ha perdido mucho apoyo de los medios de comunicación y otros sectores de la sociedad civil, que han visto un gran radicalismo del senador con licencia, por lo cual ahora la “alternancia” suena más a “cobro de facturas”, lo que obviamente genera rechazo.


CLARO que las cosas pueden empeorar de nuevo para Chucho y mejorar para Núñez, pero la percepción hoy por hoy es que la unidad se registra en el PRI y el caos y la división en el PRD.


Sígueme en Twitter: @NachoRgz





asl


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